jueves, 26 de octubre de 2017

Hockney, 82 retratos y 1 naturaleza muerta

David Hockney, 82 ritrati e 1 natura morta en el Museo Ca' Pesaro de Venecia, un lujo ver a un maestro en plenas facultades haciendo retratos de sesiones de dos o tres días de gente de su entorno, desde el galerista Larry Gagosian o Benedikt Taschen hasta el que le limpia el coche o los hijos de sus amigos sentados en una silla y con un fondo liso en verdes o azules. Esa repetición de elementos es la baza principal de esta exposición, una serie de retratos excelentemente resueltos en los que Hockney en unas líneas resume cómo y porqué ese retrato y su relación con el retratado.
Al final de la exposición te encontrabas con un taller en el que podías hacerte tu propio retrato al estilo Hockney que hacía la visita muy gratificante y la completaba a las mil maravillas, la gente participaba espontáneamente dibujando, recortando y pegando en un cartulina cuya silla fetiche ya aparecía incluída. Muy divertido ver cómo la gente reinterpretaba la exposición.
Finalizaba el pasado día 22 de octubre pero pasará al museo Guggenheim de Bilbao en breves. Totalmente recomendable.
 
 
Además la visita al Museo Ca' Pesaro es una auténtica maravilla, un palacio barroco que alberga un piso con arte oriental y en pisos inferiores obras de Klimt, Sorolla, Felice Casorati, Chagal, Rodin, o Antonio Donghi (en la foto inferior) pintor del que me compré un libro en la magnifica tienda del Museo. Espero volver pronto.

jueves, 21 de septiembre de 2017

10 cosas que ver en Venecia durante la Bienal 2017

1. El problema del caballo de Claudia Fontes en el Arsenal que representa a Argentina es la razón primera que nos hizo comprar el billete de avión a Venecia a verlo en vivo y no defrauda para nada. Y eso que las expectativas eran altísimas.

    2. Erwin Olaf en el pabellón de Austria fue de lo más divertido de la bienal, jugando a ser esculturas de 1 minuto. Conocía sus obras por libros pero en directo gana en potencia una barbaridad.
   
   3. Takahiro Iwasaki en el pabellón de Japón también tenía mucho sentido del humor pero humor nipón, claro.

 
 
 
    4. Support de Lorenzo Quinn, otra imagen icónica que quedará de esta bienal, muy cerca del puente de Rialto estas dos manos gigantes sujetando un edificio resultan inquietantes y evocadoras.

   5. Vajiko Chachkhiani que presentaba una casa en cuyo interior no cesaba la lluvia, era difícil apartarse de esta obra que te hipnotizaba.Como ver caer la lluvia desde la ventana pero al revés. Representaba a Georgia.


 

       6. Taus Makhacheva en el pabellón central de la Bienal, Viva Arte Viva, Tightrope, un video de casi 1 hora en el que un funambulista transporta cuadros de una montaña a otra. Alucinante.


  7. Lisa Reihana, Emissaries para el pabellón de Nueva Zelanda en el Arsenal, un friso en video con actores representando la conquista de Nueva Zelanda a los aborígenes, una maravilla técnica con mucho mensaje poscolonial, me comentaron que el trabajo de realización duró 7 años. Brutal.
 
  8. Lee Wan presentaba en el pabellón de Corea del Sur una habitación llena de relojes que se movían a distintas velocidades al ritmo de una ecuación, cada reloj asociado a un nombre. Esteticismo con mensaje.



  9. Grisha Bruskin, para el pabellón de Rusia presentaba una serie de esculturas de papel maché muy bonitas y fenomenal presentadas, 2 años de trabajo detrás de esta pieza.
 
  10. Lee Mingwei presentaba en el bello patio del arquitecto Carlo Scarpa una performance tranquila, mi momento Lost in traslation, naturaleza en equilibrio con las tradiciones orientales. Paz absoluta.


  La 57 Biennale cierra sus puertas el 26 de noviembre. Yo espero repetir 2019 que la experiencia fue increíble.

martes, 12 de septiembre de 2017

En construcción, exposición conjunta con Amaya Granell

Las relaciones y similitudes entre la arquitectura y las distintas fases de la vida no son nuevas, siempre han existido. Frank Lloyd Wright apuntó dichos paralelismos en su momento cuando mencionó que la arquitectura era vida, y Amaya y Federico Granell han recogido ese testigo, utilizando su propia experiencia, para entablar unos lazos artísticos entre las diferentes fases de la creación arquitectónica y el paso de la infancia a la adolescencia o, posteriormente, a la madurez como etapas del crecimiento personal. Por eso a esta exposición han decidido denominarla En Construcción, porque el ser humano, con el aprendizaje, la experimentación y el descubrimiento, va avanzando en la definición de su propia obra, igual que la arquitectura avanza con el objetivo de facilitar a este su estancia en el mundo. Ambas están tan entrelazadas y relacionadas que no se entiende la una sin la otra. Y, de estas reciprocidades, nace el objeto de la exposición, entender la arquitectura como una metáfora de la vida o, siendo más concretos, de la construcción de la personalidad.
 
Manolo Domínguez 
En Construcción puede verse desde el 1 al 29 de septiembre en el Colegio de Arquitectos de Asturias en su sede de Oviedo de 9.00h a 14:00h.

martes, 17 de mayo de 2016

la vida imaginada texto de Natalia Alonso Arduengo


Aquí va el texto para la exposición en la Galería Gema Llamazares de Gijón escrito por Natalia Alonso Arduengo que se podrá ver hasta el 15 de julio.
   La vida imaginada 
  El tiempo vencido: ¿acaso no es esta, quizá, la mejor definición del arte? Balthus, Memorias René Descartes, adalid del sensualismo estético francés del siglo XVII, defendió que el arte no estaba guiado por la razón sino que era un producto subjetivo de la imaginación. Su mapa de la mente humana, conformado por dos esferas de conocimiento, distinguía entre la razón (conocimiento superior) y la intuición (conocimiento sensible). En el punto intermedio de estos niveles se localizaba la imaginación directamente vinculada a la estética. Siguiendo esta línea de pensamiento el empirista inglés Joseph Addison, autor de Los placeres de la imaginación (1711-1712), defendió la existencia de tres esferas del conocimiento humano: la esfera inferior correspondiente a la intuición, la esfera superior vinculada a la razón y la esfera intermedia ligada a la imaginación como facultad estética y creadora.
   El nuevo proyecto de Federico Granell es una oda a la imaginación y una reivindicación de su capacidad como elemento esencial para la creación artística. Bajo un aura de realismo mágico, ensoñación y nostalgia, el artista se aferra a esta aptitud defendida por la estética prerromanticista para contar una historia basada en hechos reales. Decía Balthus en sus Memorias que “pintar es una actividad completa, que ocupa todo el tiempo, y cuando no pintas realmente, sigues pintando”. Granell es uno de esos pintores que también pinta incluso cuando no sostiene un pincel en la mano. Leer, ver una película, escuchar una canción o el encuentro fortuito con un objeto antiguo son actos indesligables de su proceso creativo, forman parte de él del mismo modo que el modelado de una escultura, el dibujo o la elección de un determinado color. El punto de partida de este relato imaginario del artista es un objeto encontrado, descontextualizado y cuyo significado originario se ha perdido. ¿El lugar de la revelación? Un mercadillo parisino. ¿El objet trouvé? Un álbum de fotografías familiar. ¿El contexto? Unas pocas anotaciones en sus páginas indican que, una vez abiertas las cubiertas, nos trasladamos a la Alemania del año 1936: período de entreguerras, clima prebélico, Hitler y el Tercer Reich, nacionalsocialismo, antisemitismo y los Juegos Olímpicos de Berlín filmados por Leni Riefenstahl. En medio de estas circunstancias históricas se sitúa la vida de una familia recogida en un álbum cuyas fotografías han sido cercenadas de raíz. Hablamos de la memoria y del olvido. Retazos del pasado que emergen en el presente y devienen en objeto de rescate para el artista con la idea de protegerlo de la erosión del tiempo.       Esta necesidad se pone doblemente de manifiesto en algunas de las obras de la exposición que emplean como soporte elementos procedentes de la antigua fábrica de loza de San Claudio, en Oviedo. Así, una serie de cerámicas y tablas de madera recuperadas de entre las ruinas, se convierten en el cimiento sobre el que representar diversas escenas de esta familia alemana. 
  La custodia del pasado es leitmotiv de la pulsión creadora de Granell y conecta su nueva muestra con el anterior trabajo presentado en Madrid bajo el título “Los últimos veranos”. En esta exposición, recorrida por un halo de melancolía, abordó el estado de abandono de la arquitectura civil e industrial del patrimonio asturiano. La decadencia de las casas de indianos, fábricas y almacenes representativos de la región, se convirtió en el hilo conductor de una reivindicación velada que apelaba a la necesidad de salvaguardar el pasado para vivir el presente. 
   Según Paul Ricoeur, el pasado recordado y el presente tienen una continuidad temporal que se da a través de la memoria la cual, a modo de depósito, almacena los recuerdos y nos permite remontarnos desde el presente hasta los acontecimientos más remotos de la niñez. En el proceso creativo de este artista para la nueva exposición, la función de la memoria ha sido asumida por la imaginación y, de una forma lúdica, la huella del pasado la pinta en el presente. 
   Los huecos dejados en el álbum por las fotografías ausentes han sido sustituidos por dibujos a tinta que constituyen la puesta en escena de una biografía imaginada, de una vida de ficción con arraigo en una realidad interpretada a partir de unas escasas líneas escritas a mano en las páginas del cuaderno. Fechas, nombres de ciudades y alguna que otra anotación más. Falsas fotografías que, a su vez, son esbozo de las escenas plasmadas en los lienzos. Las imágenes recreadas remontan el curso del tiempo fusionando el pasado con el presente. El tiempo ha sido vencido y se materializa en la ubicua figura del niño para el cual no hay período pasado o futuro, la ingenuidad de la infancia le hace vivir en el ahora. Esta idea cobra especial simbolismo en las instalaciones escultóricas, en las que niños de rasgos físicos sin individualizar y actitud ensimismada, se presentan en escenografías teatrales de atmósferas enigmáticas y oníricas enfrentando al espectador a interrogantes e incitando a la reflexión. Una carga conceptual y psicológica que las vincula, en cierto modo, a las esculturas de Juan Muñoz.
   El tempus fugit vertebra el trabajo de Federico Granell siendo las iconografías del reloj y la calavera su memento mori. Pero la suya no es una meditación pesimista a la manera de una vanitas barroca, oscura y lúgubre, que reflexiona sobre la brevedad de la vida y lo innecesario de las glorias terrenas. La cuestión aquí se centra en evitar la irreversibilidad del olvido y la necesidad de conservar los pequeños detalles de la memoria individual como parte de la memoria colectiva contribuyendo al fluir histórico.

miércoles, 10 de junio de 2015

inventario de cosas que van a desaparecer...

desde el pasado viernes 5 de junio puede verse en la ciudadela de capua de gijón esta pieza, inventario de cosas que van a desaparecer... se trata de una escultura realizada para el proyecto Nositio, una propuesta de ocupación del espacio público con un montón de obras de artistas interesantes, durará todo el mes de junio y se realizarán muchas actividades desde cine a conciertos y talleres, ... yo por mi parte participo con una pieza que conecta con la exposición de la galería utopía parkway de madrid, recolectando loza de la fábrica de san claudio y fabricando objetos de escayola para crear una escena un tanto inquietante al añadirle un pájaro negro a una escena totalmente blanca que resalta aún más sobre el fondo de piedras de las casas de obreros que todavía aguantan en pie. espero que se repita este tipo de iniciativas tan enriquecedoras.

viernes, 15 de mayo de 2015

equipo crónica en el bellas artes de bilbao

 hace una semana estuve en bilbao visitando la magnífica retrospectiva que el museo de bellas artes le dedica al equipo crónica, trío de artistas valencianos que se unieron en 1964 y que pasaron a duo dos años después cuando juan antonio toledo abandonó el grupo questionándose el trabajo del artista como parte de un colectivo, manolo valdés (que sigue demostrándo lo gran artista que es) y rafael solbes continuaron juntos hasta la muerte del segundo en 1981.
es una muestra muy completa, muy bien explicada y didáctica, presentada por series, como la recuperación, guernica 69 o la serie negra, con obras traidas de grandes colecciones y museos, una expo indispensable y un gran acierto del museo que espero recorra más ciudades. el único pero es ver que algunos cuadros están un poco estopeados. ya quedan muy pocos días pues cierra sus puertas este lunes 18 de mayo. para una información
mucho más detallada visitar la web del museo de Bellas Artes de Bilbao.enlace aquí

miércoles, 6 de mayo de 2015

los últimos veranos en prensa

 el comercio de la mano de ángel antonio rodríguez y la nueva españa de la mano de noelia hermida se hacen eco de la exposición en la galería Utopía Parkway de Madrid. se puede visitar hasta el 14 de mayo.